Yeni Díaz Wentén

Los Ángeles 1983

Poeta. Ha publicado Exhumaciones (1010), Animitas (2015) y La hija de la lavandera (2018). Ha sido incluida en diversas recopilaciones y encuentros literarios.

Arrullo para el niño Huenante*

Los niños encardados no deberían desaparecer
podrían llegar gritando desde el bosque uuuiiiiuuuuu
achirados los niños deberían llegar a casa ¡sí!
y alborotar a los perros y a cuanto zorro vive entre el peumo.
Es septiembre con esa lluvia solapada
que anda de loca lavando la sangre de la huella
borrando toda seña de los captores.
Yo que tengo a llanto la mitad de tu sangre
y un corazón achirado por el castizo
me pena a esta hora por no escuchar tus latidos.
Es septiembre y por el río no crecen las achiras
ha de ser eso entonces
no has visto los colores que guían nuestras almas
ha de ser eso entonces
o el pasaje en la noche
o los árboles que desechan sus flores y
todo se vuelve un llanto en tu casa,
aún se arrulla tu camisa y toca la cicatriz de tu frente.
Ay de mi niño encardado susurra
mi cielito Huenante.

*José Gerardo Huenante Huenante, 16 años, joven mapuche desaparecido
en el año 2005. La investigación señala a carabineros como sospechosos.

Arrullo del canelo

A mis hermanos mapuche
asesinados en «democracia».

Cae canelo cae
Cae canelo cae
Duerme la tierra oscura
Cae canelo cae
Duerme la muerte sola
Niño pequeño cae
Duerme la noche niña
Cae canelo cae
Calma mi pena aguada
Duerme mi niño afuera
Cae canelo cae
Cae canelo cae
Recoge el alma niño
Cae canelo cae
La muerte se fue llena
Mi niño no me llora
Cae canelo cae
Cae canelo cae
Levanta mi alma llora
Mi alma se que’o sola
Cae canelo cae
Cae canelo cae
Agáchate canelo
Mira como me muero
Cae canelo cae
Cae canelo cae.