2da temporada Ruculismo político y poetas presidentes – Carmen Berenguer

Inauguramos la segunda temporada de Poetas Ruculistas con la poeta chilena Carmen Berenguer, quien nos aclara que tanto la poesía política como el panfleto son bellos y terminan por contarnos anécdotas sobre Pedro Lemebel y las Yeguas del Apocalípsis. Desde Guatemala, Felipe (que por misteriosas razones ha querido ocultar su apellido) nos envió su poema para apremiar y atormentar aún más el programa. En la Bitácora Ruculista, tratamos de escribir una constitución político-poética pero nos topamos con la sed de poder que convierte la poesía en requisito para iniciar la carrera como funcionario público..

Poesíasinvergüenza

LA TORMENTA APREMIA

El rumor del viento anuncia una tormenta.
Nubes negras se arrastran
tronando en las salas del trópico.
Gotas obesas se desparraman sobre las copas,
rellenando el verde en lo verde
bajo el destello del cielo furioso.
Cántaros de agua repentinos
convocan ríos del subsuelo,
alborotan a los gusanos del fango
y conducen con maestría al coro de sapos, 
fornicadores empedernidos
entre los helechos empapados.
La humedad afloja la piel,
las raíces crujen en pleno goce
de haber saciado su sed.
Una hoja muere,
desprendiéndose de un brazo,
un sollozo estrepitoso arremete las ramas,
en la superficie los insectos reclaman,
observan impacientes el lento descender del festín.

El rumor del viento anuncia una tormenta.

Humo negro se entremezcla con los astros,

maniobras violentas de camionetas sobrecargadas

repliegan charcos sobre pasantes inocentes.

Jaurías de machos irracionales hostigan los bares,

frijoles y balas ruedan sobre las calles,

pilotos de automóviles con las sienes derretidas,

observan inertes el tráfico eterno,

el limpiaparabrisas marca el tacto del luto,

mientras la radio anuncia el último robo millonario del gobierno,

como un gol victorioso del equipo nacional.

Otra noche de lluvia en la maldita y desangrada

Guatemala ciudad.

Una tormenta se extiende sobre la ciudad,
los cinco ríos del inframundo
confluyen entre sus edificios agrietados,
los clamores de los pueblos callados
se ahogan en la neblina de los barrancos,
pandillas de huérfanos
resuenan trompetas de ataque,
huestes de diputados y abogados
se alborotan como buitres
sobre avionetas de coca.
Tribunales de carcajadas
condenan a la multitud moribunda,
cuerpos sin voz se arrodillan en rezo,
la bandera de la hipocresía
ondea con brillos burdos y ajenos
desde el astil europeo,
erguida sobre piel de maíz
a puro vergazo.

La tormenta apremia.
las puertas de la muerte están abiertas,
los tecolotes anuncian los pasos de huesos,
de caravanas hambrientas sin nombre,
ya no hay norte,
solo el olor a humedad,
al escalofrío maldito
de la absoluta soledad,
la penumbra se asienta
los colmillos brillan
sobre el cadáver de la moral.

Felipe – Guatemala

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