Osvaldo Sauma

San José 1949

Poeta costarricense. Profesor del Taller de Expresión Literaria en el Conservatorio Castella, San José, Costa Rica desde 1981 a 2010. Autor de Las huellas del desencanto (1983), Retrato en familia (Premio Latinoamericano EDUCA, 1985), Asabis (1993), Madre nuestra fértil tierra (1997), Bitácora del iluso (2000, publicado en inglés en 2009), El libro del adiós (2006), Utopía del solitario (Milano, 2014). En 2013 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría. Su obra ha sido traducida al inglés, italiano, francés, portugués, árabe y hindi.

Viejo niño padre mío

I

te miré tan asustado
tan niño
Padre
cuando la muerte
anunció en tus ojos
su llegada irrevocable
hubiera querido decirte
gracias
despedirme de vos con un abrazo
recordarte que Dios
te había desde siempre perdonado
Dios perdona a todos
los que apuestan la vida por la vida
los que improvisan
con el coraje del corazón
la ruta de la existencia y sus azares
yo sólo hubiera querido decirte
que te amo
que amé tu altivez entre los altivos
tu humildad entre los humildes
y ese terco orgullo
forjado
en la noble arena de los desiertos

II

hubiera querido llevarte
Padre
frente a la tumba de tu Padre
hubiera querido
que perdonaras en vida
el abandono que en vida te hizo
el que yace ahora
abandonado en Puerto Padre
hubiera querido que te fueras
sin ese peso en el costado
que en la otra orilla
fuera más ligera tu carga
que dejaras las heridas de este lado

III

ya podés irte en paz
viejo niño padre mío
ya los nietos hablan de vos
como si no te hubieras ido
como si fueras una presencia
que sabemos perpetua en nuestras vidas
no temás
no bien traspasés el túnel de la luz
las Huríes te devolverán tu corazón de niño
jugarás de nuevo entre el sol de los muertos
y le daré a mi Padre
el abrazo que en su muerte no pude darle
a mi Padre que yace ahora
abandonado en Puerto Padre

Old Child Father Mine

I

I saw you so frightened
so childlike
when in your eyes Father
death gave notice
of its irrevocable coming
I longed to say then
thank you
to embrace you and bid you farewell
to remind you that God
had always forgiven you
God forgives all those
who stake their life on life
who with their heart’s courage
contrive the paths of their existence
and all its hazards
I longed to tell you
that I loved your loftiness among the lofty
your humbleness among the humble
and your stubborn pride
forged
on the noble sands of the deserts

II

I longed
Father
to lead you to your Father’s grave
hoping that you
would forgive in life
the aloneness that in his life
he left you
who now lies alone
in Port Father
I wanted you to leave
without that weight at your side
so that on that far shore
your burden would be lighter
that you would leave your wounds
on this one

III

now you can leave in peace
old child father mine
already your grandsons speak of you
as if you were not gone
as if you were an abiding presence
in our days
do not fear
as soon as you cross the passage of light
the houris will restore your child heart
you’ll play again in the sun of the departed
and I will give my Father
the embrace I could not give in his death
to my Father who lies now
alone in Port Father

Traducción al inglés
por Ricardo Ulloa Garay