Luzalem Piccoli

Santiago, 1995

Es autora del libro de relatos “Siete
Falanges” (2016) y de “Namuntu: poesía hecha a pie” (2020). Estudió danza en Colombia y actualmente realiza talleres en esa área, así como talleres literarios.

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1)


No tengo suficientes noticias del horizonte
Mis sueños fastidian cualquier atisbo
Y dibujo un abismo en el aire con la mano
Coartando cualquier impulso infantil a la caída
Un ademán de significado lucha por colarse en mi retina
Retengo todo lo que puedo pero todo es una farsa
Soy un toro asustado rogando una muleta
Con ganas de embestir pero deseando la estocada
Bufo por cortesía, para reconfortar a mis genes
No quiero encontrar mi instinto destilado en tanta humanidad.

2)
Uno siempre está a punto de cometer un crimen:
aplastar un bicho, arrancar una flor, no decir te amo.
Uno siempre puede acabar con la existencia de las cosas:
convertir la harina en pan, enterrar una semilla, decir te amo.
Uno siempre está a punto de todo y no es libre.
Uno puede decir que sí, que no, te amo
Y recién aprehender algo de libertad.

3)
Cuando apareces eyectas mi centro a cualquier punto inventado entre el espacio
de una palabra y otra. Mi reposo rectilíneo se marea en esquinitas de cuadros
olvidados en una feria libre.
No puedo dar vueltas en círculos, así que danzo en torpes piruetas excéntricas
que terminan en mis huellas dactilares, para recomenzar en las tuyas.
Todo es pentagramas ajenos con cuerdas ajenas y palabras secuestradas para
encantar a las serpientes de tus pestañas.
Hay tanta mentira al levantar los zapatos de la realidad,
mierda pegada en la suela por caminar sobre el pasto lleno de margaritas.
Y el olor y la risa y la invitación a seguir descalzo que no se tomará.
Un zapato sin nada,
entre un montón de palabras concéntricas, gastado-amado
lleva en sus cordones atado el recorrido del miocardio.

Deja una estelita de sangre tras su pisada de hombre invisible.
Cuando apareces, todo movimiento es un Butō amateur
La presencia no tiene direcciones para sostener el cuerpo y la música es solo un
puente inflable hacia el deseo.
Mientras que la fantasía es un zapato inflable que cierra los ojos cada vez que la
verdad saca una aguja para coser las heridas de la realidad.


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