Gioconda Belli

Managua 1948

Poeta y novelista. Desde muy joven participó en el movimiento revolucionario que derrocó a Anastasio Somoza en 1979. Ocupó posiciones importantes en el gobierno y el partido Sandinista, del que se separó en 1993. Ganó en 1978 el Premio Casa de las América en Cuba por su poemario “Línea de Fuego” y el Premio a la mejor Novela Política del Año en Alemania en 1989 por su novela “La Mujer Habitada”. Su memoria “El País bajo mi piel” fue finalista del Los Ángeles Times Book Prize en 2001. Por su novela “El Infinito en la Palma de la Mano” recibió los premios Biblioteca Breve de Seix Barral y Sor Juana Inés de la Cruz de la FIL, Guadalajara. En 2010, su novela “El País de las Mujeres” ganó el Premio Latinoamericano “La Otra Orilla” En 2019, su novela “ “Las Fiebres de la Memoria” estuvo entre las cinco finalista de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa. Su poesía recibió los premios Generación del 27, Ciudad de Melilla y en 2020 el premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma.
En 2018 el PEN Alemán reconoció su trabajo por la libertad de prensa y en defensa de los derechos humanos y los de la mujer otorgándole el Premio Hermann Kesten. Recibió también el premio Oxfam-Novib PEN en La Haya, Sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas. Desde 2013 es presidente de PEN Internacional, capítulo Nicaragua, miembro de la Real Academia de la Lengua de Nicaragua y Caballero de las Artes y las Letras de Francia.
Gioconda escribe para varias publicaciones internacionales y tiene una activa presencia en redes sociales.

DESPATRIADA

No tengo dónde vivir.
Escogí las palabras.
Allá quedan mis libros
Mi casa. El jardín, sus colibríes
Las palmeras enormes
Las apodadas Bismarck
Por su aspecto imponente.
No tengo dónde vivir.
Escogí las palabras.
Hablar por los que callan
Entender esas rabias
Que no tienen remedio.
Se cerraron las puertas
Dejé los muebles blancos
La terraza donde bailan volcanes a lo lejos
El lago con su piel fosforescente
La noche afuera y sus colorines trastocados
Me fui con las palabras bajo el brazo
Ellas son mi delito, mi pecado
Ni Dios me haría tragármelas de nuevo.
Allí quedan mis perros Macondo y Caramelo
Sus perfiles tan dulces
Su amor desde las patas hasta el pelo.
Mi cama con el mosquitero
Ese lugar donde cerrar los ojos
E imaginar que el mundo cambia
Y obedece mis deseos.
No fue así. No fue así.
Mi futuro en la boca es lo que quiero
Decir, decir el corazón, vomitar el asco y la ranura.
Queda mi ropa yerta en el ropero
Mis zapatos mis paisajes del día y de la noche
El sofá donde escribo
Las ventanas.
Me fui con mis palabras a la calle
Las abrazo, las escojo
Soy libre
Aunque no tenga nada.

Octubre, 2021

CANCIÓN DE CUNA PARA UN PAÍS SUELTO EN LLANTO

¿Dónde escondo este país de mi alma
para que nadie más me lo golpee?
Nicaragua herida sangra lodo
por las llagas abiertas de su corazón
¿Quién te sanará país pequeño?
¿Quién te protegerá?
¿Quién después de la cólera y el trueno
te cantará una canción de cuna para apaciguarte
para que volvás a tener fé
y te alcés sobre verdes montañas
a divisar el horizonte?
Mi tierra de fuego y agua
hablaste con voz ronca de país endiablado
Shhhhhh, callate ya paisito cansado de llorar.
¿Quién le canta una canción de cuna a Nicaragua?
Empecemos. hagámoslo todos,
hagamos la claridad
en este nuestro país
suelto en llanto.
Dormite Nicaragua
Dormite mi amor
Dormite paisito
de mi corazón. 

2.  LAS ASESINADAS

El pequeño pie de la mujer
sobresale bajo la sábana,
bonito el pie, delicado.
De seguro le gustaría andar con las uñas pintadas
calzar altos zapatos elegantes.
El otro pie, todavía conserva
la sandalia del diario, de trabajo.
 
No es difícil imaginarla contenta y dicharachera
vendiendo naranjas o verduras en el mercado
– ¿qué va a querer, doñita, le doy buen precio-
Hablando con la vecina del tramo
 mientras se sopla con el trapo
porque hace calor
Es de las que llegan a la casa y sientan al hijo a hacer las tareas
-estudia muchacho, si no nunca vas a ser nadie-
y lava y plancha
y ya cuando el hijo duerme
mientras ve las noticias en el pequeño televisor
frente a la cama,
saca la lima, la acetona, se quita la pintura vieja de las uñas
y se las pinta con cuidado en lo que pasan los anuncios.
 
Al día siguiente.
el esposo, el amado o el descartado
llegará con los celos, la pendencia, el orgullo.
Será el grito, el manotazo
La matará hundiéndole un cuchillo en el pecho.
Todavía incrédula.
Ella caerá al suelo de espaldas
 
En la foto del periódico
nosotros veremos el pie delicado
asomar bajo la sábana que tapa su cadáver.
Veremos el otro pie todavía con la sandalia puesta.
Pies tristes. Ya sin dueña que les pinte las uñas.
 
Pies tristes. A diario.
Contando la misma historia.

ABRIL MAS CRUEL QUE EL INVIERNO

Todas tuyas son mis noches,
En estos días de encierro.
Los días son todos míos
De mi boca relamiendo
El largo del largo tiempo.
Urdiendo palabras paso
Páginas que no me dejan.
El día entero se extiende
El sol fiel de la mañana
Los pájaros con sus cantos
Afuera de mi ventana.
No se nota lo que pasa
Podría ser cualquier fecha
Cualquier abril encendido
Caliente y bien amarillo
Pero no es cualquier abril
Éste superó al de Eliot
Ha llegado el más cruel
Más cruel que el más duro invierno.
No sé qué haría sin vos
Por más que ame el estar sola
Las horas se han hecho largas
Inquietas y preguntonas
Preguntan qué hacer mañana
Cuántas muertes más habrá
Si querré abrir los periódicos
Leer en el desayuno
con el cereal y las frutas
Los que se llevó la plaga
Ancestros que no pensaron
Morir estas muertes tristes.
Me encierro en palabras bellas
Acepto la incertidumbre
Siempre la vida es incierta
Hoy más incierta que nunca.
Pero en la noche estás vos
Las almohadas que conozco
El respirar de los perros
Echados en las alfombras.
Ven y cerremos los ojos
Pretendamos que la vida
Nos salvó de este naufragio
Las noches mías son tuyas.
Lavate bien esas manos.