Fórmula matemática de la poesía: Escribir cuando no se es feliz

La poeta y físico-matemática mexicana Olga Gutiérrez-García, desde San Diego Baja California, tensa el límite entre la poesía y las matemáticas, con su concepción de bosón de higgs y el cero poético. En Poesíasinvergüenza, Cristóbal Salvo desde Berlín abre nuestro corazón de alcachofa con su poema. Durante la Bitácora Ruculista, en un impulso de irresponsable intimidad, comentamos cuáles han sido los materiales de construcción de nuesta poesía.

Poesíasinvergüenza

Corazón de alcachofa
 
Alcachofa
qué palabra
pero qué forma
lentamente hoja a hoja descubierta
deslizadas hacia la boca
mascadas
       solo su parte de abajo
textura de casi seda tierna y cálida
breve
       ínfima
que baja por nuestras gargantas
en domingo de silencioso sol
de entonces gritos de bebé
nuestro bebé que crece
sorprendentemente rápido
como si fuese la pregunta que buscábamos
el sentido detrás de las distancias
                        de las largas noches
sin camino definido
más que los pasos ebrios
de vinos
de libros y lenguajes
de horizontes abismales
de esperanzas por ser conservadas
             allá lejos en los dominios del mar
y llora nuestro bebé
no nos deja acercarnos
al centro
de nuestra alcachofa
al misterioso corazón tibio
que late esperando
nuestras bocas sedientas
como las voces en múltiples ciudades
que lamen con fuego
             a los gobiernos sordos
que lamen con osadía
             contra la violencia impune
que lamen con furia
             al colapso del sistema
enrostrado por un enemigo invisible
                          como le dicen a la naturaleza
lamen y lamen
lamemos todos
nuestro sudor humano
       nuestra eterna lucha
quizás
nuestra nueva lucha
mano a mano
rostro a rostro
boca a boca
grito a grito
hoja a hoja
       como rasgando la carnecita de la alcachofa
así se construye
camino hacia el tibio corazón
que aún no
aún el niño no duerme
ahora quiere baile
quiere canto
quiere milagrosa leche
quiere brazos cuerpos
quiere lo mejor
de nuestra raza humana
la capacidad de amar
       la bendita capacidad de amar
y allí vamos
con mi compañera en alas
allí estamos danzando en el centro del mundo
allí estamos danzando en las afueras del mundo
allí allí hace tiempo hace espacio
danzamos y el niño ríe ríe
descubre el tierno camino también
al corazón de la alcachofa
que deshojada
ya casi desnuda
ya casi nuestra
se entrega
pura inocente convencida
en que el camino es este:
vueltas
hojas
luchas
bailes
y un entregar completamente
al mundo al niño a las alas
el ardiente corazón.

Cristóbal Salvo – Chile

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