Espejo para monstruos

En 1992 se descubrió que una mujer fue encerrada desde los tres años de edad en un gallinero, criándose primero como un pollito y después como un ave doméstica que no vuela. Liberada de su cautiverio, años después fue violada en el Hogar que la recibió, concibiendo dos hijos. Lo monstruoso de una sociedad que no tolera ni la deformidad ni lo distinto y la pena que hace purgar a lo diferente. La poeta Karo Castro nos cuenta cómo la trascendió esta historia en su libro La mujer gallina y nos pone delante el espejo de la montruosidad poética. En Poesíasinvergüenza, Benjamín Lustig confronta nuestra fealdad de marras con su optimismo en el ser humano, la belleza y la libertad. La Bitácora Ruculista crece en conciencia de su propia rareza, huyendo de los parámetros de lo normal y escribiendo poesía como quien arma circos humanos de poetas freaks.

Poesíasinvergüenza:

Hombre Pájaro

Canta canta hombre pájaro
Que sin ti me espanto
El viento en la cornisa
La voz vehemente
Y él arrolló venidero
Nos recuerdan de tu risa
Risa de siglos
Siglos sin ti,
Mi hombre pájaro 

Otros tomarán tus alas
Tu caricia suave
Y tu sonrisa
Perdurarán
Perdurarán entre voces de espanto
Alaridos desesperados
Plumas arrancadas
Pero este canto
No lo mata ni el llanto 

Canta canta mi hombre pájaro
Que en tu manto
Ya no quedan santos
Ni voces voraces
Ni ojos arrancados
Ya solo queda
Mi hombre pájaro;
Tu voz desnuda
Que canta al alba sin amanecer 

Canta canta mi hombre pájaro
Que por tu canto camino
En medio de desiertos sin flores
Y cuartos vacíos
Vacíos de fotografías sin tu canto 

Canta canta mi hombre pájaro
Que en el último suspiro
un zorzal se unirá a tu canto
Y así vamos, espantado al espanto
Cantando cómo a ti te gusta
A dos voces, tres voces

Pero cuando las luces se apaguen
Y la ciudad inmensa se agasaje
Del último riachuelo
De la casa dormida
Y de tu cerró de pájaros
Seguiré cantando
Cantaremos hasta que los días duerman y las noches despierten
Cantaremos hasta que los riachuelos se extingan y la casa arda
Cantaremos y tu último silencio
No será en vano

Benjamín Lustig – Chile

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